Biografia de José Muñoz Lozano apodado « Roberto »

MUÑOZ LOZANO, José “Roberto”. Comunista, nació el 3 de septiembre de 1914 en Ciudad Real; vecino de Madrid. Hijo de Ramón y Engracia. 

Miembro de las Juventudes Comunistas, trabajó en Madrid como dependiente de comercio. En esta ciudad le sorprende el inicio de la Guerra, pasando a formar parte del Ejército republicano: Quinta Brigada de Acero, Brigada del “Campesino”… Luchó en diversos frentes, siendo herido. Alcanzó el grado de comandante de la 46ª División, afiliándose primero a las JSU y, más tarde, al PCE.

Al caer Cataluña, en febrero de 1939, pasó a Francia, siendo recluido en los campos de concentración de Saint Cyprien, Barcarès y Argelès. También estuvo en la zona ocupada por los nazis, participando en la resistencia guerrillera contra éstos.

En un informe que hizo el PCE sobre él, antes de enviarlo a España, se dice: « Características dadas por Gimeno.- Conocí a este camarada en el año 40, en el campo de Argelès. La vida de la organización del Partido en aquella época era muy débil y durante períodos incluso nula. Había una dirección del campo floja y apática y puede decirse que los camaradas nos orientábamos en cada grupo según nuestro propio criterio.

Muñoz integraba uno de los grupos en donde sólo había comunistas y su actuación fue correcta hasta que pasó a ser teniente de compañía, cosa que le llevó a despegarse de los demás camaradas, a hacer una vida más común con el jefe español de la compañía, que por cierto era un « cabrón » y a crearse ambiente poco simpático entre los camaradas. En la cosa que la memoria me falla es en la de marchar a trabajar a zona ocupada. Creo que marchó voluntario seducido por las ventajas que se ofrecían y bajo la presión de las malas condiciones de vida y de libertad que había en el campo ».

El mismo “Roberto” decía en ese informe, que se conserva en el Archivo Histórico del PCE, que los alemanes lo llevaron a Lorient, puerto de la costa noratlántica. En declaraciones a la Guardia Civil (septiembre 1952), tras su detención, “Roberto” decía: « …después de pasar por varios campos de concentración, fue libertado en junio de 1941, pasando al Orient (es Lorient), al servicio de las fuerzas alemanas, trabajando en la base de submarinos de dicha residencia donde permaneció hasta mayo de 1944 en que habiendo tomado contacto con un tal « Magaz« , español exiliado, éste le hizo ver la conveniencia de justificar su actuación ante el Partido y que por tal motivo era conveniente que se enrolase en un batallón de resistencia de los que allí se formaron ». Formando parte de la guerrilla antinazi resultó herido y, de nuevo según sus declaraciones, Santiago Carrillo se entrevistaba con él proponiéndole internarse en España para combatir contra el franquismo.

Tras actuar en Bizkaia, Santander y Madrid llegó a Málaga, participando en la estructura comunista clandestina para pasar a la Sierra tras la muerte de Ramón Vía en mayo de 1946. Responsabilizado por el PCE de esta caída, fue castigado a integrarse en la resistencia armada, pese a que adujo una cojera para eludir el mandato.

Con “Roberto” la guerrilla de esta zona se organizó en dos grandes secciones, el 6º Batallón, fundado por Ramón Vía, al mando de Antonio Jurado “Felipe”, y el 7º Batallón, de nueva creación, encabezado por Manuel Lozano Laguna. En ocasiones se reunían en plenos o asambleas. En la dirección, junto a “Roberto” también había un Estado Mayor

-Manuel Jurado “Clemente”

el grupo de enlace -José Martín “Andrés”y un responsable de información

-Francisco Sánchez “Paquillo”

generalmente ubicados en la Axarquía malagueña. “Roberto”, que no modificó la estructura de batallones, divididos en compañías y grupos, introdujo una disciplina militar, con graduaciones: comandantes, capitanes, tenientes, sargentos y guerrilleros.

Llegaron a aglutinar a más de cien guerrilleros en algunos momentos. La organización fue cambiando de nombre: 9ª Brigada, Agrupación Guerrillera de Málaga y desde 1948 hasta el final, Agrupación Guerrillera de Granada, aunque siempre actuó en ambas provincias. Los lugares de mayor presencia guerrillera fueron: la Axarquía malagueña y penetraciones hacia Archidona (Málaga) y el Oeste y Sur de Granada (Vegas de Granada y Loja, comarcas de Alhama, El Temple, Valle de Lecrín y parte de Sierra Nevada, Alpujarras y Costa Granadina).

Se consideraban integrados en el Ejército Guerrillero de Andalucía que, a su vez, formaba parte del Ejército Nacional Guerrillero. Una de las características de la Agrupación era su fuerte disciplina interna, de unas normas estrictas que no podían ser vulneradas, pues la guerrilla consideraba que su seguridad se basaba en ellas.

Con “Roberto” disminuyeron los atracos y aumentaron los secuestros, a los que se consideraban más rentables y menos peligrosos. En Málaga editaron el periódico Unidad. Los miembros de la Agrupación conceptuaban a “Roberto” como más militar que político, al contrario que a Ramón Vía. Con “Roberto” al frente de la Agrupación, ésta alcanzó su apogeo en 1948 y 1949, con numerosas incorporaciones y éxitos importantes como el de Cerro Lucero y Cerro Verde.

El 6 de diciembre de 1948 el grueso del Estado Mayor fue cercado en Cerro Lucero por un importante número de guardias civiles, logrando romper el cerco y escapar sin bajas. El 16 de septiembre de 1949 se repitió en Cerro Verde una operación parecida aunque en esta ocasión los guerrilleros tuvieron dos bajas: Miguel Ángel García “Julián” y Rafael Jurado “Nico”. La aparente impunidad con que se movía la guerrilla hizo que fueran destituidos los responsables de las comandancias de Málaga y Granada, llegando a la zona dos jefes con experiencia en la lucha contra la guerrilla: Ángel Fernández, en Córdoba, y Limia Pérez, en Toledo y Ciudad Real.

A partir de 1950 se observa el declive de la Agrupación Guerrillera, con fracasos en cadena y la caída de grupos enteros de la organización y enlaces, deserciones y una creciente desconfianza entre los campesinos, cada vez más controlados por la Guardia Civil.

A principios de 1951, el 7º Batallón perdía el contacto con el resto de sus compañeros. Los dirigentes, el Grupo de Enlace y lo que quedaba del 6º Batallón operaban en la Axarquía. Ante las crecientes dificultades deciden abandonar este tipo de lucha.

En mayo organizaron la marcha de “Roberto” a Madrid en compañía de Francisco Sánchez Girón “Paquillo”, responsable de propaganda en la guerrilla. El objetivo era obtener documentación falsa con la que pudiera salir del país el grupo que quedaba en la Axarquía.

Desde la capital de España mantuvieron contacto con sus compañeros, al frente de los cuales había quedado Manuel Jurado Martín. Según sus propias declaraciones, antes de marchar a Madrid se entrevistó en Málaga con las enlaces María Martín Godoy y Ana Gutiérrez, con la que mantenía amistad. Ésta le consiguió, por mediación de Enrique Doménech, un carnet a nombre de Jaime Costa Arévalo y una vivienda en Churriana, donde permanecerán durante ocho días, marchándose a Madrid junto a “Paquillo”, Ana y María Martín, que regresará a Málaga a los pocos días.

En Madrid se alojaron en el número 26 de la calle Hilarión Eslava que era el domicilio de un señor llamado Jesús del Barrio Lemos al que pagaban 30 pesetas diarias por cada uno de ellos. Ana se hacía pasar por la esposa de “Roberto” (con documentación éste a nombre de Jaime Costa) y “Paquillo” por un familiar de ambos.

https://www.google.com/maps/placelists/list/CkY0wRx3SmSY1-JPjldVuQ

 

Ambos guerrilleros, junto a “La Tangerina”, con la que estaba unido sentimentalmente “Roberto”, serán detenidos en septiembre de 1951 en un bar de la plaza de España de Madrid.

Tras su detención, fueron trasladados a Málaga, poniéndose “Roberto” al servicio de la policía y pasando a colaborar con ella en la detención de sus antiguos compañeros. “Roberto” les hizo llegar noticias a los guerrilleros de que la documentación se había obtenido. Les comunicó que debían trasladarse a Málaga, donde subirían de dos en dos en un camión que les iba a llevar al puerto de Algeciras, donde embarcarían hacia el Norte de África. También les advierte que no deben extrañarse de que en el camión vayan otras personas, eran albañiles.

Los guerrilleros que quedaban en la Axarquía se escondían en el cortijo « Pollo », situado en las cercanías de Cajiz, pueblo perteneciente al término municipal de Velez Málaga.

Según señala Martín Rico: « Estando allí vino “Clemente”. A los dos días o tres vino con las conclusiones de que nos marchábamos para África, en una lancha y por Algeciras, que ya el asunto se había cerrado. Quedamos en eso.

Y vino un fotógrafo que debería ser de izquierdas o por lo menos se las daba de ser de izquierdas y nos fotografió y nos dio después la documentación, y todo ya era falso, todo estaba amañado por la policía (…). Esto fue en Almayate (Vélez-Málaga). Cuando salimos nos pusimos la mejor ropa que teníamos ». La casa donde se escondían pertenecía a un humilde campesino llamado Antonio Martín Tovar. Antes de marcharse introdujeron el armamento en un cajón de madera y la documentación referente a la contabilidad de la guerrilla en otra de latón, enterrando todo ello en el suelo de la casa, entregando a Martín Tovar medio billete como contraseña por si alguien pasaba a recoger las armas.

En Málaga se alojaron en casa de Dómenech, un antiguo enlace que también colaboraba con la Guardia Civil. A los tres o cuatro días un camión pasó a recogerles. Los « albañiles » que iban en él eran guardias disfrazados, los cuales, al poco de subir los guerrilleros se abalanzaron sobre ellos mientras el camión los conducía directamente al cuartel malagueño de Segalerva.

En total cayeron en la trampa diez guerrilleros. Según la Guardia Civil, “Roberto” colaboró también, al igual que “Paquillo”, en los intentos realizados de enlazar con los restos del 7º Batallón de la Agrupación Granada, dirigidos por Manuel Pérez Rubiño “Pablo”.

Tal objetivo no se consiguió « por causas ajenas a la voluntad de los interesados ». Durante el interrogatorio “Roberto” señaló asimismo a Ricardo Beneyto Sapena, detenido desde 1947, como jefe de todas las guerrillas de Andalucía. Hasta entonces las diferentes investigaciones no habían conseguido demostrar el papel dirigente de Ricardo Beneyto, aunque se sospechaba. Las declaraciones de “Roberto” (causa 939/51) condujeron a la apertura de un nuevo juicio a Beneyto en el que fue condenado a muerte. Lo fusilaron el 15 de noviembre de 1956. A pesar de su « colaboración », a “Roberto” no le perdonaron la vida. Fue juzgado en diciembre de 1952 y se le acusó de las muertes habidas en la zona durante su mandato: « 59 asesinatos de personas identificadas; 20 asesinatos de bandoleros de su propia partida; 28 soldados muertos y tres soldados muertos en encuentros o atentados; un número difícil de precisar de atracos y secuestros, habiendo obtenido por el rescate de los secuestrados cerca de cinco millones de pesetas ».

Lo fusilaron en el cementerio de Granada el 22 de enero de 1953, tras « permanecer en capilla un tiempo no inferior a 12 horas, a fin de que la asistencia del Sacerdote al condenado resulte lo más eficaz posible y con ello se obtenga el fruto espiritual deseado al reo en último extremo ».

AHPCE, Informes sobre camaradas, jacques 653-654;

AHPCE, Movimiento guerrillero, caja 105, carp. 3, doc. 2 y caja 106, carp. 1, doc. 4;

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MORENO, Francisco, 2002a, 225-226, 260-261 y 287-288;

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